
La copa Ivan Yariguin nos ha deparado un fin de semana cargado de sorpresas.
Cuando parecía que la mayoría de los rusos campeones del pasado Mundial eran intocables, y que prácticamente se pasearían hasta los Juegos Olímpicos, han sido sus propios compatriotas los encargados de bajarlos de las nubes y darles una cura de humildad.
Analicemos peso por peso:
55kg:
Ante la ausencia del mongol Naranbaatar Bayaraa, Kudukhov supo imponer su ley y se deshizo de todos sus rivales para colgarse el oro. Espectacular en la final ante su compañero Otarsultanov, al que venció de forma convincente por 3:1 y 3:0. Un combate que mañana podréis disfrutar aquí mismo.
60kg:
Una de las categorías más polémicas, y cuyos resultados pueden traer peores consecuencias para el equipo ruso. El veterano Alan Dudaev se abrió paso hasta las semifinales, donde se vería las caras con el actual campeón de Mundo, Mavlet Batirov. En uno de los combates más controvertidos del torneo, Dudaev se llevó la victoria, desatando las iras del padre de los hermanos Batirov, que cerca estuvo de llegar a las manos con los árbitros.

Se daba la circunstancia de que el otro hermano, Adam, se había clasificado para la final. Sin embargo, y por orden expresa de su padre, no se presentó en el tapiz, dejando así el oro, y los 5.000 dólares del premio, en manos de Dudaev.
El padre de los Batirov declaró después que está dispuesto a no permitir a sus hijos volver a la selección rusa.
66kg:
Ciertamente descafeinada con las ausencias del turco Sahin Ramazan y el ruso Irbek Farniev. Destacó la actuación de Rasul Dzhukaev, que se llevó el primer puesto venciendo a todos los luchadores de renombre que participaban en la categoría, incluyendo al norteamericano Bill Zadick, al ruso Zaur Botaev, y al campeón del mundo junior Shamil Batirov.
74kg:
Sin la presencia de Ibragim Aldatov, todo el interés se centraba en ver la reedición de la final del campeonato nacional ruso del pasado año, entre Makhach Murtazaliev y Buvaisar Saitiev.
Ambos llegaron a la final, aunque de formas distintas. Saitiev derrotando a dos luchadores de segunda fila, contando con la inestimable colaboración de los árbitros, que voluntaria o involuntariamente, hicieron mucho por que el dagestaní se plantase en la lucha por el oro. Murtazaliev, por su lado, se deshizo de sus compatriotas Tigiev y Tsargush (un luchador a seguir, campeón del mundo junior sin recibir un solo punto en contra, y peleándose con los senior todo el año).
Pero la final fue otra historia. Murtazaliev se llevó el gato al agua, venciendo por 1:0 (clinch), y 3:1, aunque la ovación fue para un recuperado Saitiev, que de haber manejado mejor las nuevas reglas (perdió los dos periodos por acciones en las que su rival lo sacó fuera de la zona de lucha), sin duda habría sido campeón. El segundo periodo de este combate, de lo mejor del torneo. No os debéis perder la pirueta de Buvaisar para defender una entrada a una pierna de Murtazaliev.
84kg:
Paseo triunfal para Georgyi Ketoev, que demostró ser el más fuerte de la categoría en su país... y por extensión en el mundo. Derrotó en semifinales a su mayor rival, Sajid Sajidov, de forma convincente, por 1:0 y 1:0, y en la final mostró su superioridad ante un Adam Saitiev que cada vez hace más patente su necesidad de bajar de categoría. 1:0 y 4:0 para Ketoev, que asusta a sus rivales en el comienzo del año Olímpico.
96kg:
Probablemente la mayor sorpresa del campeonato, y de lo que llevamos de año. Derrota contundente de Gatsalov en la final, ante el joven Shirvani Muradov. El tricampeón mundial dejó una preocupante sensación de impotencia. Sin ninguna opción de puntuar en todo el combate, acabó cayendo por 3:0 y 4:0.
En declaraciones posteriores, Gatsalov dijo sentirse cansado y desmotivado, y que es posible que se tome un descanso para volver a ser el que era. A pocos logró convencer con estos argumentos, ya que nadie olvida que el ruso llevaba unos dos meses sin competir (desde la copa CSKA), tiempo más que suficiente para reunir fuerzas, sobre todo si hablamos de deportistas de máximo nivel.
120kg:
Más sorpresas. El joven más intratable de 2007, Bilyal Makhov, solo pudo alcanzar el tercer puesto tras caer en las semifinales ante otro de los talentos de la cantera rusa. El campeón del mundo junior del pasado año, Bakhtiar Akhmedov, supo vencer a su compatriota, y a la postre al veterano Kuramagomedov, para colgarse un oro que le coloca además en la competida carrera hacia Beijing.

A la conclusión del torneo, se entregaron los premios a los mejores luchadores.
Buvaisar Saitiev recibió un coche como premio, tras ser declarado luchador más técnico de la competición. Por su parte, Georgyi Ketoev recibió el de mejor luchador del torneo, con lo que sumó unos 12.500 dólares a los 5.000 que ya había ganado al proclamarse campeón en su categoría.
Mañana tendremos los videos de la competición, de nuevo en exclusiva.