Es el tema de moda entre los aficionados en USA. El regreso de Randy Lewis a los tapices está desatando pasiones de todo tipo, pero lo que está claro es que el sentimiento de admiración es unánime. Randy no solo está de vuelta para demostrarse a sí mismo que aún es un atleta, sino que también lo hace para demostrar que un físico brutal no debe ser decisivo en un combate de lucha. Debe influir, sí, pero jamás debe ser un factor determinante. La técnica debe imperar.Lewboo solo pudo ganar dos combates, y acabó perdiendo el tercero ante un rival que había librado en la anterior ronda. No se le podía exigir más, porque mientras su cuerpo se lo permitió, dio auténticas lecciones de estrategia a luchadores a los que doblaba en edad.
Como ejemplo os dejo ESTE COMBATE. Sabedor de su inferioridad en el aspecto físico, Randy decidió jugar al contraataque, ofreciendo continuamente la pierna derecha a su rival para que fuera éste el que llevase la iniciativa. El que no se levante del asiento en el minuto 4:13, es que no disfruta de este deporte.